La fisioterapia es una disciplina sanitaria reconocida por sus múltiples beneficios en la recuperación de lesiones, el tratamiento de enfermedades crónicas y la mejora de la calidad de vida. Sin embargo, no siempre puede aplicarse de manera segura: existen situaciones en las que está contraindicada o debe adaptarse cuidadosamente para evitar riesgos.
Conocer estas contraindicaciones es fundamental tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud. En esta guía, encontrarás una explicación clara sobre:
- Qué son las contraindicaciones en fisioterapia y por qué son importantes.
- Cuáles son las contraindicaciones generales y absolutas.
- Las contraindicaciones específicas según el tipo de técnica aplicada.
- Situaciones en las que no es necesario suspender, sino adaptar el tratamiento.
- El papel del fisioterapeuta y del médico en la detección de riesgos.
Nuestro objetivo es ofrecerte una visión completa y actualizada, basada en la evidencia, que te ayude a tomar decisiones informadas sobre tu salud y tu tratamiento fisioterapéutico.
Índice
Toggle¿Qué son las contraindicaciones en fisioterapia?
La palabra contraindicación hace referencia a cualquier condición o circunstancia que impide la aplicación de un tratamiento porque podría ser perjudicial para el paciente. En el caso de la fisioterapia, esto significa que ciertas técnicas, aunque normalmente sean beneficiosas, pueden agravar una enfermedad existente, retrasar la recuperación o generar complicaciones si se aplican en situaciones inadecuadas.
Definición y contexto clínico
En medicina, una contraindicación se entiende como una condición en la que el riesgo supera los beneficios. Trasladado a la fisioterapia, se trata de aquellos casos donde aplicar masoterapia, electroterapia, hidroterapia, ejercicios respiratorios u otras técnicas no está recomendado.
Por ejemplo:
- Un paciente con fiebre alta no debería realizar fisioterapia activa, ya que su organismo ya está luchando contra una infección.
- En personas con cáncer activo, ciertas técnicas podrían estimular procesos inflamatorios o circulatorios no deseados.
Diferencia entre indicaciones y contraindicaciones
Es importante no confundir ambos conceptos:
- Indicaciones: situaciones en las que la fisioterapia está recomendada y aporta un beneficio claro (p. ej., rehabilitación tras una fractura consolidada).
- Contraindicaciones: situaciones en las que la fisioterapia no debe aplicarse, o bien requiere modificaciones específicas para no generar efectos adversos.
En la práctica clínica, el fisioterapeuta evalúa el estado del paciente para determinar si se cumplen las condiciones seguras de tratamiento o si es necesario derivar al médico antes de intervenir.
Contraindicaciones generales de la fisioterapia
Las contraindicaciones generales son aquellas situaciones en las que la fisioterapia no debe aplicarse en ningún caso, sin importar la técnica utilizada. Suelen estar relacionadas con condiciones médicas graves o estados de salud que requieren atención prioritaria.
Procesos infecciosos o fiebre
Cuando el organismo está combatiendo una infección (como gripe, neumonía o infección bacteriana), la aplicación de fisioterapia puede aumentar la carga de estrés físico y dificultar la recuperación. La fiebre es un indicador de que el cuerpo necesita reposo y cuidados médicos, no actividad terapéutica.
Cáncer activo o tumores
En pacientes con cáncer activo, muchas técnicas de fisioterapia —especialmente aquellas que estimulan la circulación sanguínea o linfática— están contraindicadas porque podrían favorecer la diseminación de células tumorales. En estos casos, solo se realizan tratamientos adaptados y bajo supervisión médica especializada.
Enfermedades cardiovasculares no controladas
La fisioterapia puede suponer un esfuerzo físico adicional. Si un paciente presenta hipertensión no controlada, insuficiencia cardíaca descompensada o arritmias graves, existe riesgo de complicaciones cardiovasculares. Antes de iniciar un tratamiento, debe estabilizarse la condición con control médico.
Heridas abiertas o fracturas no consolidadas
Aplicar fisioterapia sobre una herida abierta, una úlcera o una fractura que aún no ha cicatrizado correctamente puede empeorar el estado del tejido y aumentar el riesgo de infección. En estas fases, el tratamiento se limita a cuidados médicos hasta que el proceso de recuperación permita intervenir de manera segura.
Contraindicaciones específicas según el tipo de fisioterapia
Además de las contraindicaciones generales, existen otras que dependen directamente de la técnica fisioterapéutica utilizada. Estas son llamadas contraindicaciones específicas, ya que varían en función del método aplicado.

Fisioterapia acuática
La hidroterapia y los ejercicios en piscina ofrecen grandes beneficios, pero no son adecuados en ciertos casos:
- Infecciones cutáneas o heridas abiertas (riesgo de contagio y complicaciones).
- Incontinencia fecal o urinaria no controlada.
- Epilepsia sin tratamiento adecuado (por riesgo de convulsiones en el agua).
- Insuficiencia cardíaca o respiratoria avanzada, ya que la presión hidrostática puede dificultar la función cardiopulmonar.
Fisioterapia respiratoria y torácica
En pacientes con enfermedades pulmonares, la fisioterapia respiratoria es fundamental, pero también puede tener limitaciones:
- Neumotórax no tratado (riesgo de empeoramiento).
- Hemoptisis activa (sangrado en vías respiratorias).
- Inestabilidad hemodinámica (cuando el paciente no tiene un estado circulatorio seguro).
Terapia con ultrasonidos
Los ultrasonidos terapéuticos son útiles en lesiones musculoesqueléticas, pero deben evitarse en:
- Zonas con cáncer activo o sospecha tumoral.
- Regiones con implantes electrónicos (como marcapasos).
- Áreas cercanas al útero en mujeres embarazadas.
- Presencia de trombosis venosa profunda.
Otras técnicas manuales o instrumentales
Algunas intervenciones fisioterapéuticas también presentan restricciones:
- Electroterapia: contraindicada en portadores de marcapasos o en regiones con alteraciones de la sensibilidad.
- Masoterapia profunda: no se recomienda en trastornos hemorrágicos o pacientes en tratamiento anticoagulante sin control.
- Técnicas invasivas (punción seca, EPI, etc.): contraindicadas en pacientes con infecciones activas, inmunosupresión grave o problemas de coagulación.
Casos en los que la fisioterapia debe adaptarse y no suspenderse
No todas las situaciones médicas suponen una prohibición absoluta para la fisioterapia. En muchos casos, el tratamiento no se suspende, sino que se adapta cuidadosamente para evitar riesgos y obtener beneficios de forma segura.
Embarazo
El embarazo no es una contraindicación para la fisioterapia, pero sí requiere ajustes en las técnicas. Por ejemplo:
- Evitar ultrasonidos y electroterapia en la zona abdominal o lumbar.
- Priorizar ejercicios de movilidad, fortalecimiento del suelo pélvico y técnicas de relajación.
- Adaptar la intensidad del tratamiento según el trimestre y el estado clínico de la paciente.
Pacientes con marcapasos
La presencia de un marcapasos no impide recibir fisioterapia en general, pero hay técnicas prohibidas:
- No se debe aplicar electroterapia en la región torácica.
- Se recomienda evitar campos electromagnéticos intensos cerca del dispositivo.
- En cambio, sí son seguros ejercicios de movilidad, masoterapia y rehabilitación funcional.
Personas mayores o con comorbilidades
Los adultos mayores suelen beneficiarse enormemente de la fisioterapia, pero requieren un enfoque personalizado:
- Adaptar la intensidad del ejercicio según la condición física.
- Prestar especial atención a enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o artrosis.
- Favorecer técnicas de bajo impacto que mejoren la movilidad sin generar sobrecarga.
En resumen, en estos casos la fisioterapia no está prohibida, sino que debe aplicarse bajo un criterio clínico individualizado que priorice la seguridad del paciente.
Quién determina las contraindicaciones: rol del fisioterapeuta y del médico
La decisión sobre si un paciente puede recibir fisioterapia no debe tomarse a la ligera. Requiere la colaboración entre distintos profesionales de la salud para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento.
El papel del fisioterapeuta
El fisioterapeuta es el especialista en evaluar la condición funcional del paciente. Durante la primera sesión suele realizar:
- Historia clínica detallada: enfermedades previas, tratamientos en curso, cirugías, alergias.
- Exploración física: movilidad, fuerza, estado de la piel, circulación y capacidad respiratoria.
- Detección de señales de alarma: fiebre, heridas abiertas, dolor inexplicable o signos de patología grave.
Si detecta alguna condición que contraindique la fisioterapia, suspenderá el tratamiento y recomendará una valoración médica.
El papel del médico
El médico, especialmente en áreas como medicina interna, traumatología o rehabilitación, es quien tiene la autoridad clínica final para determinar:
- Si una condición constituye una contraindicación absoluta o relativa.
- Qué tipo de tratamiento puede realizarse sin riesgo.
- Si el paciente requiere pruebas complementarias antes de recibir fisioterapia.
Trabajo en conjunto
Lo ideal es un enfoque multidisciplinar donde fisioterapeuta y médico colaboren:
- El médico establece el diagnóstico y posibles limitaciones.
- El fisioterapeuta adapta la terapia dentro de los márgenes seguros.
De este modo, se protege al paciente y se asegura que la fisioterapia aporte beneficios sin comprometer la salud.
Conclusión y recomendaciones basadas en evidencia
La fisioterapia es una herramienta terapéutica de enorme valor para la prevención, tratamiento y recuperación de múltiples patologías. Sin embargo, no siempre puede aplicarse de forma universal: conocer las contraindicaciones generales y específicas es fundamental para garantizar un tratamiento seguro y efectivo.
Los principales aprendizajes de esta guía son:
- Existen contraindicaciones absolutas (como infecciones, cáncer activo o trombosis) en las que la fisioterapia debe suspenderse.
- También hay contraindicaciones relativas, como embarazo o presencia de marcapasos, donde la terapia puede aplicarse con las adaptaciones adecuadas.
- El fisioterapeuta es el encargado de evaluar la condición funcional del paciente, mientras que el médico determina la seguridad clínica en casos de mayor riesgo.
- Ignorar las contraindicaciones puede generar desde retrasos en la recuperación hasta complicaciones graves o incluso situaciones de riesgo vital.
👉 La recomendación final es siempre consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento fisioterapéutico, especialmente si existen antecedentes médicos relevantes. La fisioterapia, aplicada en el contexto adecuado, ofrece beneficios extraordinarios; aplicada sin control, puede convertirse en un riesgo.
Preguntas frecuentes sobre las contraindicaciones de la fisioterapia
1. ¿Cuáles son las contraindicaciones absolutas de la fisioterapia?
Incluyen procesos infecciosos con fiebre, cáncer activo, trombosis venosa profunda, heridas abiertas y enfermedades cardiovasculares graves no controladas.
2. ¿Existen contraindicaciones relativas que dependen del caso?
Sí. Situaciones como el embarazo, la presencia de un marcapasos o enfermedades crónicas controladas requieren adaptación del tratamiento, no necesariamente su suspensión.
3. ¿Qué pasa si recibo fisioterapia con una contraindicación no detectada?
Puede empeorar la patología, generar complicaciones (por ejemplo, una embolia en caso de trombosis) o retrasar la recuperación.
4. ¿Quién determina si puedo recibir fisioterapia?
El fisioterapeuta evalúa la condición física y funcional del paciente, pero el médico es quien confirma la seguridad clínica en casos complejos o graves.
5. ¿Todas las técnicas de fisioterapia tienen las mismas contraindicaciones?
No. Cada técnica (acuática, respiratoria, ultrasonidos, electroterapia, masoterapia, etc.) presenta restricciones específicas que deben conocerse antes de aplicarse.
6. ¿Puedo hacer fisioterapia durante el embarazo?
Sí, pero con ajustes: se evitan técnicas como ultrasonidos o electroterapia en abdomen y zona lumbar, priorizando ejercicios seguros y supervisados.
Fisioterapeuta por la Universidad de Extremadura (Unex). Años 2000 – 2003.
Osteopata C.O. Escuela de Osteopatía de Madrid. 6 años, de 2005 a 2011.
Obtención del D.O. en Osteopatía, del 2011 al 2014.


