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Lipedema tipo 1: Conoce los síntomas y tratamientos

El lipedema tipo 1 es una enfermedad progresiva del tejido graso que afecta principalmente a mujeres. Se caracteriza por un acúmulo patológico de grasa en los miembros inferiores, pudiendo extenderse a los miembros superiores en etapas avanzadas.

Su desarrollo está influenciado por factores hormonales y hereditarios, y puede empeorar durante la menopausia o el embarazo. Los síntomas incluyen aumento de volumen, hinchazón, sensibilidad y cambios en la piel. El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de la gravedad de la enfermedad y los síntomas presentes.

Tipos y grados de lipedema

El lipedema es una enfermedad progresiva del tejido graso que puede presentar diferentes tipos y grados, dependiendo de la distribución de la grasa lipedematosa y el grado de afectación de la piel y extremidades.

Distribución de grasa lipedematosa

En función de la distribución de la grasa lipedematosa, se pueden identificar diferentes tipos de lipedema. Estos incluyen:

  • Afectación de caderas, nalgas y pelvis.
  • Afectación desde caderas hasta rodillas.
  • Afectación de caderas hasta tobillos (sin afectar los pies).
  • Afectación solo en brazos (raro, suele transformarse rápidamente en otros tipos).
  • Afectación de caderas a tobillos y brazos.

Estos diferentes tipos de lipedema se caracterizan por la acumulación patológica de grasa en las áreas mencionadas, siendo más prominente en miembros inferiores, pero también pudiendo afectar a miembros superiores en estadios más avanzados.

Etapas clínicas de lipedema

El lipedema también puede ser clasificado en tres etapas clínicas, las cuales indican la severidad y el grado de afectación de la piel y extremidades:

  • Etapa 1: En esta etapa inicial, la piel puede presentar cambios sutiles, como disminución de elasticidad y ligeros cambios tróficos.
  • Etapa 2: En esta etapa intermedia, los cambios en la piel son más evidentes, con mayor irregularidad de la superficie y cambios tróficos más pronunciados.
  • Etapa 3: En esta etapa avanzada, la piel muestra cambios significativos, como fibrosis y engrosamiento, con la presencia de nódulos y mayor gravedad de los síntomas.

Es importante tener en cuenta que estas etapas clínicas no indican necesariamente la progresión de la enfermedad, ya que cada individuo puede experimentar una evolución diferente del lipedema.

Causas y factores de desarrollo del lipedema

Componente hereditario y hormonal

El lipedema tipo 1 tiene un marcado componente hereditario, lo cual indica que existe una predisposición genética a desarrollar esta enfermedad. Además, los factores hormonales también desempeñan un papel importante en su aparición.

Desarrollo gradual desde la pubertad

El lipedema tipo 1 tiende a desarrollarse de manera gradual desde la pubertad. Por lo general, los síntomas se vuelven más evidentes a medida que la persona pasa por la adolescencia y llega a la edad adulta.

Durante este periodo, se produce un desequilibrio hormonal que puede influir en la distribución anormal de la grasa en el cuerpo. Es importante tener en cuenta que aunque el lipedema tipo 1 puede comenzar en la pubertad, su progresión y empeoramiento pueden ocurrir en etapas posteriores de la vida, como la menopausia o el embarazo.

El desarrollo gradual del lipedema tipo 1 implica que los síntomas pueden no ser aparentes en las primeras etapas de la enfermedad. Sin embargo, a medida que avanza, el acúmulo de grasa patológica se vuelve más evidente en las extremidades inferiores y, en casos más avanzados, también en los brazos.

Síntomas y signos de alerta del lipedema

El lipedema tipo 1 se manifiesta a través de una serie de síntomas y signos de alerta que pueden indicar la presencia de la enfermedad. Estos incluyen:

Aumento de volumen e hinchazón

Uno de los síntomas más característicos del lipedema tipo 1 es el aumento de volumen en las extremidades afectadas. Se produce un acúmulo anormal de grasa que da lugar a una apariencia de piernas gruesas o brazos voluminosos. Además, se puede experimentar hinchazón en estas áreas, lo que contribuye aún más a la sensación de pesadez y malestar.

Signos de alerta que podrían indicar la presencia de lipedema

Además del aumento de volumen e hinchazón, existen otros signos de alerta que pueden indicar la presencia de lipedema tipo 1. Estos incluyen:

  • Telangiectasias o arañas vasculares: se trata de pequeños vasos sanguíneos dilatados que se hacen visibles en la piel, especialmente en la zona afectada por el lipedema.
  • Tejido subcutáneo duro: la grasa lipedematosa provoca cambios en la textura de la piel, que puede volverse más firme y menos elástica al tacto.
  • Sensibilidad aumentada: muchas personas con lipedema tipo 1 experimentan sensibilidad o dolor al tacto superficial y profundo en las áreas afectadas.
  • Dolor y cambios tróficos en la piel en estados avanzados: a medida que avanza la enfermedad, es posible que se experimenten dolores persistentes y cambios en la piel, como alteraciones en la pigmentación o úlceras en casos severos.
  • Ausencia de fóvea: cuando se realiza presión en la piel, no se produce una marca temporal que desaparece rápidamente, como ocurre en condiciones normales.

Estos síntomas y signos de alerta pueden variar en intensidad y afectar a distintas personas de manera diferente. Si se sospecha la presencia de lipedema tipo 1, es importante buscar atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico y tratamiento del lipedema

Exploración clínica y antecedentes familiares

Para el diagnóstico del lipedema tipo 1, se realiza una exploración clínica en la que se evalúan los síntomas y se tienen en cuenta los antecedentes familiares. El médico especialista examinará las extremidades afectadas en busca de signos como aumento de volumen, hinchazón, sensibilidad y cambios en la piel. También se pueden solicitar pruebas complementarias, como ecografías o linfografías en casos avanzados, para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento conservador versus tratamiento quirúrgico

El tratamiento del lipedema tipo 1 puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de la gravedad de la enfermedad y los síntomas presentes. El enfoque conservador incluye medidas como el drenaje linfático manual, terapias para reducir la fibrosis y el uso de prendas de compresión linfática. Estas intervenciones buscan aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

En el caso del tratamiento quirúrgico, se puede considerar la liposucción asistida por agua a presión para eliminar el exceso de grasa y aliviar la presión en las zonas afectadas. Esta técnica ha mostrado resultados prometedores en la reducción de los síntomas del lipedema y la mejora estética. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la liposucción no cura la enfermedad y puede requerir múltiples sesiones para obtener resultados óptimos.

Es fundamental que el enfoque terapéutico se adapte a cada paciente, teniendo en cuenta sus necesidades individuales y la evolución de la enfermedad. Por ello, es recomendable contar con un equipo médico especializado en el tratamiento del lipedema, que pueda ofrecer un abordaje integral y personalizado.

Dr. Antonio Moro Pantoja
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