Las lesiones del astrágalo representan un reto clínico complejo dentro del abordaje musculoesquelético, especialmente por su ubicación estratégica en la articulación del tobillo y su implicación directa en la biomecánica de carga y movimiento. Ya sea por traumatismos agudos, sobrecarga repetitiva o factores vasculares, cualquier alteración en este hueso puede comprometer seriamente la movilidad, el equilibrio y la funcionalidad del pie.
Desde una perspectiva fisioterapéutica, el tratamiento de las fracturas, contusiones o necrosis del astrágalo requiere una planificación cuidadosa basada en criterios clínicos, imagenológicos y funcionales. La recuperación no solo debe enfocarse en reducir el dolor, sino también en restaurar la movilidad articular, prevenir secuelas como la rigidez postraumática o la necrosis avascular, y devolver al paciente su capacidad de carga progresiva sin dolor.
En este artículo abordaremos en profundidad qué es el astrágalo, los distintos tipos de lesiones que puede sufrir, sus causas más frecuentes y cómo la fisioterapia avanzada puede ayudarte a lograr una recuperación completa y segura.
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Toggle¿Qué es el astrágalo y por qué es tan importante?
Anatomía y función del astrágalo
El astrágalo es uno de los huesos más importantes del pie. Forma parte de la fila proximal del tarso y se sitúa justo entre la tibia y el calcáneo, actuando como un puente funcional entre la pierna y el pie. A diferencia de otros huesos, el astrágalo no tiene inserciones musculares directas, lo que lo hace altamente dependiente de su vascularización y de las estructuras ligamentarias que lo estabilizan.
Este hueso interviene directamente en las tres articulaciones clave del tobillo:
- Articulación talocrural (tobillo): permite la flexión dorsal y plantar.
- Articulación subtalar: posibilita los movimientos de inversión y eversión.
- Articulación talonavicular: contribuye al ajuste dinámico del arco medial del pie.
Su función biomecánica es esencial para el reparto de cargas, el equilibrio, la marcha y la absorción de impactos. Una lesión en este hueso puede alterar significativamente la biomecánica del tobillo, dificultar la locomoción y condicionar la estabilidad del paciente.

Papel clave en la articulación del tobillo
Al ser el punto de contacto entre la pierna y el pie, el astrágalo recibe y transmite el peso corporal durante la marcha, carrera o salto. Su integridad estructural es imprescindible para mantener la funcionalidad articular del tobillo y para permitir una distribución homogénea de las fuerzas a lo largo del miembro inferior.
Una lesión en el astrágalo, especialmente si afecta a su superficie articular, puede comprometer seriamente la estabilidad del tobillo y generar alteraciones funcionales prolongadas si no se trata adecuadamente.
Su vulnerabilidad ante traumatismos
A pesar de su importancia, el astrágalo es un hueso anatómicamente vulnerable debido a tres factores principales:
- Escasa irrigación sanguínea:
Gran parte de su superficie está cubierta por cartílago, lo que limita la llegada de sangre y aumenta el riesgo de necrosis avascular en caso de fractura. - Exposición a fuerzas de carga elevadas:
Su posición lo convierte en un punto de alto impacto, especialmente en actividades que implican saltos, aterrizajes o cambios bruscos de dirección. - Limitada capacidad de regeneración:
Al carecer de inserciones musculares, su capacidad de cicatrización se ve reducida en comparación con otros huesos del esqueleto.
Por todo ello, una lesión del astrágalo debe ser considerada una lesión de alta prioridad clínica, que requiere una evaluación precisa y un abordaje fisioterapéutico personalizado para evitar secuelas funcionales a largo plazo.
Tipos de lesión del astrágalo
El astrágalo puede lesionarse de diversas formas, dependiendo de la intensidad del traumatismo, el mecanismo de la lesión y el estado previo del hueso. Las lesiones pueden ir desde contusiones leves hasta fracturas complejas con riesgo de necrosis avascular. A continuación, se describen las más frecuentes en el ámbito clínico y fisioterapéutico:
Fractura del astrágalo
Las fracturas del astrágalo representan aproximadamente el 1% de todas las fracturas y el 5-7% de las fracturas del pie. Son lesiones de alta complejidad que suelen estar asociadas a traumatismos de alta energía, como caídas desde altura o accidentes de tráfico. Se clasifican según la zona afectada:
- Fractura del cuello del astrágalo:
Es la más frecuente y puede comprometer seriamente la vascularización del hueso. Suelen generar dolor agudo, edema intenso y pérdida total de movilidad. Si no se trata correctamente, puede derivar en necrosis avascular. - Fractura del cuerpo del astrágalo:
Afecta la parte central del hueso y puede provocar daño articular en las superficies de contacto con tibia y calcáneo. Requiere diagnóstico por TAC y suele necesitar tratamiento quirúrgico. - Fracturas osteocondrales (domo del astrágalo):
Se producen por lesiones repetitivas o esguinces severos de tobillo. Pueden provocar cuerpos libres articulares y deterioro del cartílago, derivando en artrosis precoz si no se detectan a tiempo.
Contusión o edema óseo del astrágalo
Este tipo de lesión suele ser consecuencia de impactos repetitivos o esguinces mal curados. Aunque no existe una fractura visible en la radiografía, una resonancia magnética puede evidenciar un edema óseo intraóseo, es decir, una inflamación interna del hueso.
Los síntomas incluyen dolor persistente, sensación de rigidez y dificultad para apoyar el pie, especialmente después de cargar peso. La fisioterapia enfocada en descarga, control inflamatorio y reeducación funcional es fundamental en estos casos.
Necrosis avascular del astrágalo
Es una de las complicaciones más graves. Se produce cuando la irrigación sanguínea del astrágalo se interrumpe, lo que lleva a una muerte progresiva del tejido óseo. Puede derivarse de una fractura del cuello mal tratada o de factores metabólicos y vasculares previos.
Clínicamente, se manifiesta con dolor crónico, rigidez y progresiva limitación funcional. El tratamiento debe ser multidisciplinar, e incluye fisioterapia, descarga del miembro afectado y, en algunos casos, cirugía.
Lesiones por sobrecarga o microtraumatismos repetitivos
En deportistas o profesionales que pasan muchas horas de pie, el astrágalo puede sufrir un deterioro progresivo por sobrecarga funcional. Esto genera microfisuras o irritación del cartílago, especialmente en el domo talar.
Este tipo de lesiones es frecuente en corredores, bailarines, gimnastas o militares. El tratamiento requiere una combinación de descanso, corrección biomecánica, plantillas personalizadas y fisioterapia activa para prevenir recidivas.
En todos estos casos, una intervención precoz por parte del fisioterapeuta es clave para evitar secuelas como inestabilidad articular, dolor crónico o artrosis postraumática.
Síntomas comunes de una lesión en el astrágalo
Las lesiones del astrágalo pueden presentar una sintomatología variada, dependiendo del tipo y la gravedad de la afectación. Identificar estos signos de forma precoz es clave para un diagnóstico acertado y un tratamiento eficaz. A continuación, se detallan los síntomas más habituales que puede experimentar un paciente con una lesión en este hueso esencial del tobillo:
Dolor localizado en el tobillo o pie
Es el síntoma más común. El dolor suele ser profundo, punzante o constante, y se localiza en la región anterolateral o posterior del tobillo, dependiendo de la zona del astrágalo afectada. En fracturas o necrosis, el dolor puede ser intenso incluso en reposo, mientras que en edemas óseos o lesiones por sobrecarga suele manifestarse al apoyar el pie o tras la actividad física.
Inflamación, hematoma o enrojecimiento
En lesiones traumáticas agudas (como una fractura o contusión fuerte), es frecuente observar edema, hematomas o rubor en la zona. La inflamación puede dificultar el movimiento y generar una sensación de tensión interna en el tobillo.
Dificultad para apoyar o caminar
Cuando el astrágalo está comprometido, la carga de peso sobre el pie afectado se vuelve muy dolorosa o incluso imposible. El paciente puede presentar claudicación de la marcha (cojera), evitar el apoyo total o requerir ayuda para desplazarse.
Pérdida de movilidad o rigidez articular
La rigidez del tobillo es otro signo frecuente, sobre todo en lesiones articulares o tras un periodo de inmovilización. El paciente puede notar limitación en la flexión dorsal o plantar, o molestias al intentar movimientos de inversión o eversión.
Dolor persistente en reposo o al realizar deporte
En lesiones más sutiles como el edema óseo, el dolor puede no ser inmediato, sino aparecer tras esfuerzos o al final del día. En casos crónicos, incluso el reposo nocturno no alivia las molestias, lo que puede comprometer el descanso y la calidad de vida.
La presencia de uno o varios de estos síntomas justifica una evaluación clínica especializada y pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico y diseñar un tratamiento adecuado. En Clínica Salux, contamos con fisioterapeutas especializados en lesiones de pie y tobillo que pueden ayudarte desde la primera fase del proceso de recuperación.

¿Qué causa una lesión del astrágalo?
El astrágalo, por su ubicación estratégica y su función biomecánica, está expuesto a diferentes tipos de lesiones. Estas pueden producirse por un traumatismo directo, un esfuerzo repetitivo o incluso por alteraciones vasculares. Comprender el origen de estas lesiones es fundamental para diseñar un tratamiento fisioterapéutico efectivo y prevenir futuras recaídas.
Traumatismos directos (caídas, accidentes deportivos)
Son la causa más frecuente de las fracturas del astrágalo. Suelen ocurrir en situaciones como:
- Caídas desde altura
- Accidentes de tráfico
- Práctica de deportes de impacto (snowboard, parkour, motocross)
El impacto puede fracturar el cuello, el cuerpo o el domo del astrágalo, comprometiendo su integridad estructural y, en algunos casos, su vascularización. Estas lesiones requieren atención inmediata, ya que una fractura mal consolidada puede derivar en necrosis avascular o artrosis secundaria.
Malas pisadas o esguinces de tobillo mal tratados
Un esguince de tobillo que no se ha rehabilitado correctamente puede alterar la mecánica articular, provocando una sobrecarga anormal del astrágalo. Esta situación favorece la aparición de:
- Lesiones osteocondrales
- Edemas óseos
- Dolor mecánico persistente
En este tipo de pacientes, el fisioterapeuta debe abordar no solo el dolor, sino también la biomecánica alterada del tobillo, corrigiendo compensaciones posturales y mejorando el control neuromuscular.
Impactos repetitivos (corredores, bailarines, saltadores)
Los microtraumatismos repetitivos generados por deportes como la carrera, el ballet o el fútbol pueden dañar progresivamente la superficie articular del astrágalo, especialmente si existen alteraciones del apoyo o calzado inadecuado.
Estas cargas repetidas pueden provocar:
- Fallas en el cartílago
- Lesiones por estrés
- Edemas óseos subcondrales
La intervención fisioterapéutica debe combinar técnicas de descarga, trabajo de fuerza, propiocepción y corrección del gesto deportivo.
Circulación sanguínea deficiente o factores metabólicos
Debido a su vascularización limitada, el astrágalo es especialmente sensible a problemas de irrigación. Factores como:
- Tabaquismo
- Uso prolongado de corticoides
- Enfermedades metabólicas (diabetes, dislipemias)
- Anemia o alteraciones de la coagulación
pueden comprometer la nutrición del hueso y favorecer el desarrollo de necrosis avascular.
En estos casos, el tratamiento debe abordarse de forma multidisciplinar, combinando fisioterapia especializada con control médico del estado general del paciente.
Comprender la causa de la lesión es el primer paso para diseñar un tratamiento eficaz, personalizado y orientado a la recuperación funcional completa.
Diagnóstico de la lesión del astrágalo
El diagnóstico preciso de una lesión del astrágalo es clave para evitar complicaciones a medio y largo plazo, como la necrosis avascular, la inestabilidad crónica del tobillo o la aparición de artrosis secundaria. Debido a su compleja anatomía y su función articular, muchas lesiones de este hueso pueden pasar desapercibidas si no se realiza una valoración clínica e imagenológica exhaustiva.
Exploración clínica fisioterapéutica
Desde la fisioterapia, la primera herramienta diagnóstica es la anamnesis detallada y la evaluación funcional del paciente. Se valoran aspectos como:
- Localización e intensidad del dolor
- Presencia de inflamación o hematomas
- Alteraciones en la marcha o el apoyo
- Movilidad articular del tobillo y retropié
- Tests de estrés ligamentario y palpación dirigida
El fisioterapeuta, con formación avanzada, puede sospechar una lesión del astrágalo cuando existen signos de dolor persistente tras esguinces mal curados, sobrecarga deportiva o traumatismos directos, especialmente si no hay signos evidentes en radiografías iniciales.
Pruebas de imagen: radiografía, TAC y resonancia magnética
El diagnóstico definitivo requiere pruebas de imagen específicas que permitan visualizar el estado óseo y articular del astrágalo. Las más utilizadas son:
- Radiografía simple: útil para detectar fracturas evidentes del cuello o cuerpo del astrágalo. Sin embargo, puede pasar por alto lesiones osteocondrales o edemas óseos.
- TAC (Tomografía Axial Computarizada): proporciona imágenes de alta resolución que permiten ver fracturas complejas, desplazamientos articulares y deformidades estructurales.
- Resonancia Magnética (RM): es la prueba más sensible para detectar:
- Edemas óseos
- Lesiones osteocondrales
- Necrosis avascular
- Inflamación articular o sinovitis
Es especialmente útil en lesiones crónicas o en deportistas con dolor persistente sin causa aparente.
Diagnóstico diferencial con esguinces u otras fracturas del pie
Es común confundir una lesión del astrágalo con un esguince de tobillo de repetición o con una fractura del calcáneo o del escafoides tarsiano. Por eso, una exploración detallada y la correcta interpretación de las pruebas de imagen es fundamental para evitar errores diagnósticos.
Un diagnóstico precoz y preciso permite establecer un plan de tratamiento fisioterapéutico individualizado, evitando complicaciones y reduciendo el tiempo de recuperación funcional.
Tratamiento fisioterapéutico de la lesión del astrágalo
El tratamiento de una lesión del astrágalo requiere un enfoque terapéutico individualizado y progresivo, adaptado al tipo de lesión (fractura, edema óseo, necrosis avascular, etc.) y a la fase de recuperación en la que se encuentra el paciente. La fisioterapia desempeña un papel clave en todas las etapas del proceso, desde la fase aguda hasta la reeducación funcional completa.
Fase aguda: control del dolor e inflamación
En los primeros días tras la lesión, los objetivos se centran en:
- Reducir la inflamación: mediante crioterapia (hielo), vendajes funcionales y técnicas drenantes.
- Controlar el dolor: con electroterapia analgésica, técnicas manuales suaves y, en algunos casos, el uso de tecarterapia o diatermia profunda.
- Favorecer la cicatrización: evitando cargas innecesarias sobre la articulación y promoviendo una buena vascularización local.
Durante esta fase, es fundamental establecer un plan de descarga progresiva, evitando la sobrecarga precoz del astrágalo, especialmente en casos de fractura o edema óseo.
Movilización articular y fisioterapia manual
A medida que avanza la recuperación, se introduce la movilización pasiva y activa de la articulación del tobillo, prestando atención a:
- Flexión dorsal y plantar
- Movimientos de inversión y eversión
- Movilidad del retropié
Además, se aplican técnicas manuales para liberar la fascia plantar, el tendón de Aquiles y el sistema miofascial asociado, mejorando la mecánica del tobillo y el pie.
Reeducación de la marcha y propiocepción
La reeducación de la marcha es un componente fundamental del tratamiento, ya que tras una lesión del astrágalo es frecuente que el paciente desarrolle patrones anormales de apoyo y distribución de cargas. Se trabajan:
- Simetría en el apoyo plantar
- Coordinación neuromuscular
- Control postural
Además, se incluyen ejercicios de propiocepción en superficies inestables para recuperar la estabilidad articular y prevenir futuras lesiones. Estos ejercicios son clave para restaurar la confianza del paciente en el apoyo del pie afectado.
Ejercicios de carga progresiva y fuerza funcional
En esta fase se introducen ejercicios funcionales adaptados al nivel del paciente:
- Fortalecimiento de musculatura peronea, tibial posterior y flexores plantares
- Estiramientos controlados de la cadena posterior
- Trabajo excéntrico para tendones y fascia
- Ejercicios de carga parcial y total, según tolerancia
Este abordaje mejora la capacidad de absorción de impacto del pie y prepara al paciente para retornar a su actividad deportiva o laboral sin riesgo.
Terapias complementarias
Según el tipo de lesión y evolución del paciente, se pueden incorporar:
- Tecarterapia o diatermia: para mejorar la vascularización y acelerar procesos de reparación.
- Vendaje neuromuscular (Kinesiotape): para dar soporte sin limitar el movimiento.
- Electroestimulación muscular (EMS): en casos con atrofia muscular tras inmovilización.
- Plantillas personalizadas: en lesiones por sobrecarga o mala pisada.
En Clínica Salux, diseñamos planes de recuperación progresiva y específicos para cada tipo de lesión del astrágalo, integrando tecnologías avanzadas con fisioterapia basada en la evidencia para lograr una recuperación completa y segura.
Rehabilitación tras una fractura o cirugía del astrágalo
Las fracturas del astrágalo o las intervenciones quirúrgicas derivadas de complicaciones (como desplazamientos, necrosis o artrosis) requieren una rehabilitación especializada para garantizar la correcta recuperación del hueso, la restauración de la movilidad articular y la prevención de secuelas funcionales.
Dado que el astrágalo tiene una irrigación limitada, es especialmente vulnerable a complicaciones como la necrosis avascular, lo que convierte el proceso de recuperación en un desafío clínico que debe ser abordado de forma progresiva, controlada y personalizada.
Protocolos postquirúrgicos y fases de recuperación
La rehabilitación se divide en varias fases que deben respetar los tiempos biológicos de consolidación ósea y cicatrización de los tejidos:
1. Fase de inmovilización y descarga (0–6 semanas aprox.)
- Control del dolor y la inflamación
- Mantenimiento de la movilidad articular de cadera y rodilla
- Activación de la musculatura proximal mediante ejercicios isométricos
- Elevación y vendajes compresivos para favorecer el retorno venoso
- Educación postural y prevención de atrofias por desuso
2. Fase de movilidad articular y apoyo progresivo (6–10 semanas)
- Iniciación del apoyo parcial, según indicación médica
- Movilización activa y pasiva del tobillo
- Técnicas manuales para recuperar rangos articulares y elasticidad fascial
- Inicio de ejercicios en piscina o sin impacto (hidroterapia, bicicleta estática)
3. Fase de fortalecimiento funcional y carga total (10–16 semanas)
- Reeducación de la marcha completa
- Trabajo de fuerza y resistencia muscular
- Progresión hacia ejercicios en superficie inestable
- Saltos, coordinación y gestos deportivos según la actividad del paciente
Prevención de secuelas: claves fisioterapéuticas
Una fractura del astrágalo mal rehabilitada puede derivar en:
- Pérdida de movilidad articular (especialmente en flexión dorsal)
- Dolor crónico o inestabilidad
- Artrosis precoz del tobillo subtalar
- Alteración de la marcha o del apoyo plantar
Por eso, el seguimiento fisioterapéutico debe enfocarse no solo en la recuperación de la zona lesionada, sino también en el entrenamiento neuromuscular, la corrección de patrones de carga y la recuperación de la biomecánica completa del pie y tobillo.
En Clínica Salux, acompañamos a nuestros pacientes desde el posoperatorio inmediato hasta la vuelta a su actividad diaria o deportiva, con tratamientos adaptados a cada fase del proceso, para que la recuperación sea segura, funcional y duradera.
¿Qué complicaciones puede provocar una lesión mal tratada del astrágalo?
Una lesión del astrágalo que no se diagnostica ni trata correctamente puede conllevar consecuencias funcionales graves y limitantes a medio y largo plazo. Debido a su papel esencial en la biomecánica del tobillo y del pie, y a su delicada vascularización, es fundamental realizar un seguimiento fisioterapéutico adecuado para evitar secuelas que pueden comprometer la calidad de vida del paciente.
Necrosis avascular
Es una de las complicaciones más temidas tras una fractura del astrágalo, especialmente en el cuello astragalino. Se produce cuando se interrumpe el aporte sanguíneo, lo que provoca la muerte del tejido óseo y la pérdida progresiva de su estructura y función.
Los síntomas incluyen:
- Dolor persistente incluso en reposo
- Pérdida de movilidad
- Deformidad articular
Requiere control médico, descarga prolongada y rehabilitación especializada. En casos graves, puede derivar en la necesidad de artrodesis (fusión articular) o cirugía reconstructiva.
Artrosis del tobillo y subtalar
Una lesión mal tratada puede alterar la alineación articular, provocar un desgaste prematuro del cartílago y desencadenar artrosis postraumática. La degeneración de las articulaciones astragalinas puede generar:
- Dolor crónico
- Inflamación recurrente
- Rigidez matutina
- Limitación funcional progresiva
La fisioterapia ayuda a conservar el rango de movilidad, reducir la inflamación y optimizar el patrón de marcha para aliviar las cargas articulares.
Dolor crónico e inestabilidad
Una fractura, contusión o lesión osteocondral del astrágalo no abordada correctamente puede derivar en un síndrome de dolor persistente, con afectación neuromuscular, alteraciones en la marcha e inestabilidad del tobillo, especialmente en deportistas.
El paciente puede presentar:
- Dolor al caminar, correr o subir escaleras
- Sensación de «tobillo que falla»
- Sobrecarga compensatoria en otras articulaciones (rodilla, cadera)
La rehabilitación debe incluir un trabajo específico de fuerza, control motor y reeducación postural.
Limitación funcional a largo plazo
Si no se realiza una recuperación progresiva y completa, el paciente puede quedar con limitaciones crónicas en la movilidad, dificultad para realizar ejercicio, cargar peso o permanecer mucho tiempo de pie. Esto afecta directamente a su autonomía y rendimiento en actividades laborales o deportivas.
Por ello, en Clínica Salux insistimos en la importancia de una evaluación temprana, un tratamiento personalizado y un seguimiento integral para cada lesión del astrágalo. Nuestro enfoque combina la mejor evidencia clínica con la atención humana y cercana que cada paciente necesita.
Preguntas frecuentes sobre la lesión del astrágalo
¿Cómo saber si me he lesionado el astrágalo?
El síntoma más característico es el dolor profundo y localizado en la parte superior del tobillo, especialmente al cargar peso. Si has sufrido una caída, esguince o impacto fuerte y persiste el dolor, la inflamación o la rigidez, es recomendable realizar pruebas de imagen como una radiografía o una resonancia magnética para descartar una fractura, edema óseo o lesión osteocondral del astrágalo.
¿Es lo mismo una lesión del astrágalo que un esguince de tobillo?
No. Aunque ambas lesiones pueden presentar síntomas similares (dolor, hinchazón, dificultad para caminar), un esguince afecta a los ligamentos que rodean la articulación, mientras que una lesión del astrágalo compromete el hueso que articula con la tibia y el calcáneo. En algunos casos, un esguince mal tratado puede generar una sobrecarga crónica sobre el astrágalo.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse una fractura del astrágalo?
Depende del tipo de fractura, el tratamiento recibido (quirúrgico o conservador) y el estado general del paciente. En promedio, la consolidación ósea puede tardar entre 6 y 12 semanas, pero la recuperación funcional total con fisioterapia puede extenderse a 4 o 6 meses. Las fracturas más complejas pueden requerir más tiempo de rehabilitación.
¿Se puede evitar la cirugía en una lesión del astrágalo?
En algunos casos, sí. Lesiones leves como edemas óseos, contusiones o microfracturas sin desplazamiento pueden tratarse con fisioterapia avanzada, control de carga, terapia manual y ejercicio terapéutico. Sin embargo, fracturas desplazadas, con compromiso articular o riesgo de necrosis, suelen requerir intervención quirúrgica.
¿Qué ejercicios puedo hacer durante la recuperación?
En fases iniciales se trabaja con movilizaciones suaves, ejercicios isométricos y descarga. Posteriormente se incorporan ejercicios de:
- Fortalecimiento muscular (peroneos, tibial posterior)
- Estiramientos suaves
- Propiocepción y equilibrio
- Reeducación de la marcha
- Ejercicio funcional progresivo
Todos deben ser prescritos y supervisados por un fisioterapeuta especializado.
¿Dónde tratar una lesión del astrágalo en Huelva?
Si has sufrido una lesión en el astrágalo, presentas dolor persistente en el tobillo o estás en fase de recuperación tras una fractura o cirugía, en Clínica Salux Huelva te ofrecemos un tratamiento fisioterapéutico completo, seguro y basado en la evidencia.
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Conclusión
La lesión del astrágalo es una patología compleja que puede comprometer seriamente la funcionalidad del tobillo y del pie si no se diagnostica y trata correctamente. Ya sea una fractura, un edema óseo, una lesión osteocondral o una necrosis avascular, cada caso requiere una valoración individualizada y un abordaje progresivo, basado en criterios clínicos, funcionales y de imagen.
La fisioterapia especializada desempeña un papel esencial en todas las fases del tratamiento: desde el control del dolor y la inflamación, hasta la reeducación de la marcha, la recuperación de la movilidad y la prevención de secuelas funcionales a largo plazo.
En Clínica Salux Huelva, combinamos tecnología avanzada, experiencia clínica y atención personalizada para ayudarte a recuperarte con seguridad, confianza y resultados duraderos.
Si presentas dolor persistente en el tobillo, dificultad para caminar o acabas de ser diagnosticado con una lesión del astrágalo, no esperes más:
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Fisioterapeuta por la Universidad de Extremadura (Unex). Años 2000 – 2003.
Osteopata C.O. Escuela de Osteopatía de Madrid. 6 años, de 2005 a 2011.
Obtención del D.O. en Osteopatía, del 2011 al 2014.


